Corrían los últimos días de Mayo y el reloj seguía su infame movimiento, ya tan solo faltaban 4 meses para correr esos 42 inmensos kilómetros en Buenos Aires.
Corrían los últimos días de Mayo y el reloj seguía su infame movimiento, ya tan solo faltaban 4 meses para correr esos 42 inmensos kilómetros en Buenos Aires.